Editorial Monasterio de Fitero

MONASTERIO DE FITERO

El Monasterio de Fitero, sorprende. Sorprende su tamaño, su sobriedad, la acústica de su iglesia, la armonía de sus ábsides.

Cuando te acercas a la población, por cualquiera de sus accesos, apenas se vislumbra. Se diría que se encuentra agazapado, como escondido por su timidez. Las modestas viviendas que lo ocultan, anodinas, casi feas, parecen que quieran camuflar la presencia de semejante joya que es el Monasterio, como quien guarda sus pertenencias más preciadas para evitar que alguien las robe.

El acceso a la Iglesia por su fachada principal mantiene esa discreción, es sencilla, de escasa altura, pero al atravesar la puerta te encuentras con la primera estrategia empleada para ocultar su grandiosidad al exterior, has de descender un buen número de escalones por lo que la altura interior de la nave resulta espléndida.

Solamente los añadidos posteriores a la construcción, como la capilla de la virgen de la Barda,  los órganos barrocos  rompen el armonioso conjunto, aunque es fácil ignorarlos en la contemplación del monumento.

Lástima que el deterioro del claustro hace, actualmente inviable su visita. Las obras de restauración están en marcha, pero son estas, obras de gran alcance por lo que tardarán bastante tiempo en finalizarse. Esperemos que los recortes de presupuesto de las administraciones públicas no alarguen en el tiempo esta imprescindible actuación y podamos contemplar en toda su belleza el claustro y su magnífica sala capitular.

Si la visita a la iglesia no la ha hecho ya, el paseo por el exterior del Monasterio acabará de impresionarte. La contemplación de la Plaza de los Ábsides no te dejará indiferente, podemos apreciar la grandiosidad del conjunto arquitectónico y los aficionados a los temas esotéricos encontrarán una zarzamora sin espinas que la tradición atribuye a la intercesión milagrosa de la Virgen de la Barda (zarzamora) patrona de la localidad.

Las instituciones navarras y el ayuntamiento local han realizado un gran esfuerzo económico en la restauración y conservación de este magnífico monumento, pero aún queda mucho por hacer y desde este medio animamos a que no cejen en el empeño y sigan con las actuaciones hasta la restauración completa del conjunto y su posterior mantenimiento.

El ayuntamiento de Fitero ha situado una oficina de información justo frente a la fachada de la iglesia, donde su pueden concertar visitas guiadas al monumento por un módico precio. De momento, estas se circunscriben a la visita de la iglesia, pero esperemos que cuando se vayan completando las restauraciones pueda ampliarse más el recorrido. Desde luego no es un turismo de masas el que acude, lo que siempre es de agradecer, pero consigue que la localidad vaya recibiendo cada vez más visitas con lo que ello conlleva de beneficios para sus establecimientos y vecinos.

Algo más de promoción turística desde las instituciones no le vendría mal, pues monumentos más pobres y con menor valor artístico han tenido mucha más promoción y por tanto reciben más visitas.

 Monasterio de Fitero, vista aérea.


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