REPORTAJE

SAN RAIMUNDO, MONJE Y SOLDADO


¿Mitad monje, mitad soldado? ¡Monje de cuerpo entero, soldado de pelo en pecho!
La mayor gloria de Fitero es su abad San Raimundo. También quedaría inmortalizado este nombre, más que por el santo monje Raimundo, eso lo fue Fitero, por el guerrero valiente, invicto soldado, fundador de la orden militar. 

El origen de la orden se debe a un gesto heroico. La ciudad de Calatrava, junto al río Guadiana, había sido arrebatada a los árabes por Alfonso VII en 1147. Dada la importancia estratégica del lugar como baluarte avanzado de Toledo ante los moros, el rey quiso asegurar su defensa entregándola en 1150 a la Orden del Temple, ya que por aquellas fechas no existían los ejércitos regulares, ni era fácil poblar las zonas de frontera. Unos años más tarde, ante el empuje islámico, el Temple dio la empresa por perdida, y devolvió la fortaleza al sucesor de Alfonso, el rey Sancho III.

San Raimundo pensaba terminar su larga peregrinación en Santa María de Fitero. Pero Sancho III el Deseado había acudido a Toledo con lo más granado de su reino: condes, capitanes, caballeros, obispos, abades, cuando surgió la noticia de que los caballeros templarios iban a abandonar la fortaleza de Calatrava. Desprotegida, sería ocupada por los almohades. Toledo estaba en peligro.
Fray Diego Velázquez fue un monje que en tiempo pasado fue soldado y amigo del rey Sancho. Hombre de ilustre linaje, burgalés de Bureba, amado del emperador, había escuchado del rey don Sancho III, su amigo de infancia, el gran peligro que corría la plaza de Calatrava, llave estratégica de Toledo y de la cristiandad de España. 

Una noche Fray Diego tuvo una pesadilla y forzado por un impulso divino, se levantó en sueños, y se fue al aposento de Raimundo y con voces alteradas, se despertó diciendo: "Santo, Padre, vamos a la guerra contra los moros". "Vamos a la guerra!". Raimundo, le despidió con amor y con blandura, diciéndole: “ Que la verdadera guerra del monje había de ser la quietud y soledad, hacer penitencia y llorar sus culpas y las del pueblo”. Fray Diego sentía en sus venas el fuego del caballero de antaño, hoy monje. 

Raimundo accedió a la lucha por la revelación que su deber era proteger el cristianismo de su amenaza. Al no ofrecerse más alternativas, el rey entregó Calatrava a los monjes de Fitero. Raimundo, con los monjes traídos de Fitero más un ejército formado por campesinos y artesanos, predicó con fervor una cruzada y logró reunir hasta veinte mil hombres para defender y habitar aquella comarca. A los que se añadieron los que había conseguido organizar Diego Velázquez en las cercanías de Calatrava. La ciudad tenía una gran importancia estratégica como baluarte avanzado de Toledo ante los moros. Mientras tanto, Diego, antiguo guerrero, organizaba la resistencia, entrenaba a los cruzados, guerreaba con los enemigos y salvaba la plaza. Ante tal multitud, los árabes huyeron hacia el sur.

Con sus numerosas huestes, mitad monjes, mitad soldados, se organiza la Orden militar de Calatrava "leones en tiempo de guerra, corderos en tiempo de paz", de la que Raimundo es proclamado Primer Gran Maestre.
La Orden de Calatrava, fue la primera orden religioso-militar creada en España, para defender la cristiandad frente al empuje bélico del islam. Fue fundada en la fortaleza de Calatrava en el año 1158, después de que los templarios no se vieran con coraje suficiente para defenderla de los ataques musulmanes.
Al ver la buena organización y sus éxitos, el Papa Alejandro III la confirmó el 25 de septiembre de 1164, y confirmada después por Gregorio VIII e Inocencio III. El fundador adoptó la regla de San Benito, y la Orden fue enriquecida con multitud de donaciones por parte de los monarcas. Asimismo le fueron concedidos muy valiosos privilegios. 



                                                 Símbolo de la orden de Calatrava

                                                          San Raimundo a caballo